Pelayo Fernández

Pelayo no deja indiferente a nadie, amigo de sus amigos, siempre con una sonrisa amable y dispuesto a repartir bromas irónicas entre piraguas, pesas y cervezas.

Pelayo Fernández es una de las personas más queridas,emblemáticas y fieles que tiene nuestro club. A sus 54 años éste Administrativo, (prefiere que le llamen oficinista), es el tercero de cinco hermanos habiéndose criado en el núcleo residencial las pequeñas aves “vamos lo que viene siendo los pajaritos”.

Ingresa en el club en el año 2000, movido por la nostalgia de cuando era zagal que se desplazaba desde su barrio al río “sobre todo cuando hacía novillos en la escuela. Fue como volver a él pero ya más limpio y con menos contaminación, afortunadamente”.

Su currículum como palista comienza en ese mismo año que entra en el club, y se prolonga 15 años, recuerda su debut con Manolo Silva, Miguel Grueiro, Julio Rey, Marco…. en la regata de la Velá de Santa Ana, ya años desaparecida. “Tengo seis o siete medallas en 1er o 2do puesto en K2 de Mar en ese clásico y extrañamente gustoso infierno de 32 kilómetros del Guadiana. En pista,normalmente siempre he quedado último o penúltimo pero siempre he disfrutado con los excelentes compañeros que me asesoraron para que mejorara en este deporte ¡que paciencia infructuosa tuvieron!”.

En tantos años, tiene mil y una anécdotas que comparte con muchos compañeros del club entre ratos deportivos y cervezas en el “mi arma o saeta”.

“Me acuerdo que fuimos a una regata, en no se que pueblo, que era la primera vez que el club iba, y dimos 5 vueltas a una rotonda seguidas ante el asombro de los habitantes de allí”.

Habitualmente los fines de semana y algún día enmedio se le puede ver con su piragua verde y su chaleco salvavidas, surcando la dársena del Guadalquivir con los muchos y buenos amigos que tiene en el club, y con los que ha compartido viajes. “En una ocasión, en un albergue, el encargado nos dejó las llaves del comedor para desayunar y tomar lo que quisiéramos, y nos presentamos al día siguiente todos con los bolsillos repletos de magdalenas ¡¡que glamour!!”.

Es un fiel socio y generoso en palabras desde su llegada a las antiguas instalaciones de la Torre del Oro “mi agradecimiento eterno a la Junta directiva y socios que desinteresadamente dedican su tiempo a que todo funcione. En nuestro club tienes piragüismo y gimnasio por poco precio en un río envidiable y encima las buenas amistades que se hacen”.

Por último, añora aquellos días en los que compañeros del Kayak Polo tenían su campo, en las instalaciones del club cerca de la Torre del Oro y la grima que da hoy verlos cargar las porterías, siendo el único club de Sevilla que tiene esta modalidad y siendo señas a destacar.

Pelayo no deja indiferente a nadie, amigo de sus amigos, siempre con una sonrisa amable y dispuesto a repartir bromas irónicas entre piraguas, pesas y cervezas.

Dentro de ese andar lento y vestimenta de rockero andaluz se esconde una gran persona . Muchas Gracias.

Publicado en ADN del Sevillano.